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PROGRAMA DE ASOCIADAS Y ASOCIADOS
  DEL INMACULADO
CORAZON DE MARIA

Directora Del Programa de Asociados IHM
Sr. Jean Louise Bachetti, IHM
IHM Center, 2300 Adams Avenue, Scranton, PA 18509
Teléfono: 570-963-2480
Email: bachej@sistersofihm.org

Anotaciones de Nueva Vida

PROGRAMA DE LA CONGREGACION DE ASOSIADOS DEL IHM 1982 – 2004

El Programa de Asociados del año 2005 es la respuesta del día de hoy de una visión de 25 años de antigüedad, de formas prácticas de emparentar con el laicado para vivir el carisma del IHM y el de enseñar a la gente de Dios. La Iglesia del siglo 21 necesita de esta cooperación entre los laicos y los religiosos para el beneficio mutuo de todos.

Fue durante el Capítulo General del año 1982 que una propuesta fue hecha para su realización: “Que la Congregación de las Hermanas Siervas del Inmaculado Corazón de María establecieran un Programa de Asociados.” La declaración fundamental se refería a un documento del Concilio Vaticano II, que dice:

“ Para ofrecer al laicado, de acuerdo con el decreto acerca del apostolado del laico, las oportunidades para el ejercicio de su apostolado de hacer conocer los Evangelios.”

El programa de asociados tal como originalmente fue presentado y aprobado por el Capítulo General del año 1982 detalla cuatro formas de participación para el laicado en la vida de las IHM. Estas fueron:

A. Por el compartir en la oración planeada experimenta con las IHM’s; y/o comprometiéndose a rezar por las IHM y sus esfuerzos.

B. Por juntarse con otros asociados que viven en la misma parroquia donde se desempeñan las IHM para construir comunidades cristianas a través de las enseñanzas de las escrituras y de la oración.

C. Por servir en uno de los ministerios de las IHM’s, comprometiéndose por uno o más años mientras reside con una comunidad de las IHM.

D. Al residir con una comunidad IHM por un año, compartiendo oración y vida comunitaria, pero continuando su trabajo o estudios fuera de la comunidad de las IHM.

1982 - 1986
La hermana Gloria Frank se convirtió en la primera directora de Asociadas, en conjunto con su rol de directora de afiliadas, un rol de formación de religiosas. Durante el año 1982 ella implementó el Plan A, Programa de Oración de Asociados. Tanto éxito tuvo su trabajo que en el año 1983 ella enlistó la asistencia de la hermana Immaculee Cavanaugh para responder las cartas y llamadas de las asociadas en oración provenientes de todo el país.

En la práctica actual, el plan original se incorporó en otras dimensiones del Programa de Asociados. Para el año 1983 la hermana Gloria había implementado ya el Plan C original, El plan del Voluntariado de los Laicos. Para el año 1984 el plan D también se encontraba en marcha. El alistamiento y la selección de voluntarios potenciales, provenientes de colegios, parroquias, hospitales, o ministerios, coordinando con personas apropiadas de la congregación, como también con los Párrocos, y realizando arreglos financieros con las comunidades locales involucradas, hizo de este rol una gran empresa.

Por lo que no es sorpresa que una de las recomendaciones hechas por la Hermana Gloria al Capítulo General del año 1986 fuera el que la Directora de Afiliados ( un rol de la formación religiosa) fuera separado del programa de Director de Asociados ( solamente ser asociados potencialmente con una vocación religiosa).

1986 – 1988
La hermana Susan Hadzima fue asignada a este rol en 1986 después que resignara la hermana Gloria Frank. El enfoque del Programa de Asociados, al momento es claro en el reporte de la hermana Susan del día 10 de Diciembre, de 1986:

“El programa de Asociados está organizado como una manera de compartir el Carisma de la Congregación de la las IHM con el laicado. Lo que se nos ha entregado debemos darlo libremente a otros como una manera de habilitar a otras personas a ser enriquecidas que desean servir las necesidades de la Iglesia. Desde su estado de vida, existen varias formas en las que nuestros compañeros de trabajo laicos, pueden compartir en el trabajo de esparcir nuestro carisma a través de su ministerio particular u ocupación.

1988 - 1991
Se tomó una decisión en 1988 para separar el cargo de dirección de las afiliadas (formación) de aquel de las de los asociados laicos. La Hermana Eileen Coleman entonces fue asignada al cargo de Directora de Asociados y el de los Voluntarios Laicos.
La hermana Eileen sirvió en este cargo hasta el año 1991 cuando la hermana Catherine Sugrue asumió esta responsabilidad.

1991 – 1998
El tiempo largo en el cargo de Directora de Asociados por parte de la Hermana Catherine, de 1991 – 1998, proporcionó la oportunidad de establecer comité de trabajo para asistir con mayor tiempo planificando el programa de Asociados. En Enero 25, 1992 el Comité de Consejeros Voluntario fue establecido. A partir de este momento reuniones de ambos comités fueron llevadas a cabo.

Con el fin de reestablecer contacto con mujeres que anteriormente habían sido hermanas en nuestra Congregación, se inició en Noviembre, 1993 una Red de Voluntarios en Acción. Y como respuesta a esta invitación inicial, veinticuatro ex – IHM’s se ofrecieron a apoyar ubicando ministerios en donde voluntarios laicos pudieran entrar en contacto con nuestras hermanas.

Sin ninguna duda que el programa de Oración delas asociadas fue un éxito. Al término de la dirección del programa de asociadas de la hermana Katherine Sugrue, en 1998 habían 900 asociados en 23 Estados, Perú, Scotia, and British Columbia. Y existían 22 posiciones de laicos voluntarios durante todo el año, durante el tiempo de la hermana Katherine, así como dieciséis posiciones de trabajo en el verano.

1998 - 2000
La hermana Joan Coyne fue asignada como Directora del Programa de Asosiadas en 1998. Una etapa de mayor atención en el programa del voluntariado laico se dio inicio. Se llevó a cabo una encuesta de evaluación de voluntarios que habían apoyado con algún tipo de servicio a la IHM desde los inicios del programa desde 1992 hasta 1999. También se realizaron unos estudios en programas similares existentes en otras congregaciones.


2000 - 2004
Cuando se concluyeron estos estudios, la Administración de la Congregación tomó una decisión en el año 2000, la de separar los dos roles de Directora del programa de Oración de Asociados, del Programa de los Voluntarios Laicos. La hermana Joan Coyne continuó como Directora del Programa de Asociados en la Oración hasta el mes de Enero del 2004. Cuando el Programa Original de los Asociados terminó existían 845 Asociados.


La hermana Eileen Coleman estuvo a cargo del Programa de Voluntarios Laicos hasta el año 2004. Sus primeros esfuerzos fueron dirigidos a clarificar su propio rol en el programa de formación para las Hermanas IHM, así como para la comunidad. El intento de clarificar la confusión existente en el programa de formación con el del programa de Voluntarios Laicos, tenía el fin de hacer hincapié que el laico voluntario no era “candidato” en formación.
La documentación respectiva fue desarrollada por la Hermana Eileen. Folletos anunciando las oportunidades de servicio para apoyar en el verano fueron publicados, así como también el formato de aplicación y el formato personal. Habían un total de nueve voluntarios laicos apoyando en diferentes actividades con las hermanas IHM durante periodo del 2001 al 2003, ocho de los cuales participaban en un tiempo corto o durante el tiempo del servicio de voluntarios del verano. Una amplia variedad de lugares para servicio fueron identificados, lugares geográficos desde Williamston, North Carolina, Baltimore, Maryland, Wilmington, Delaware hasta Scranton y Carbondale, Pennsylvania.

En el material que se presenta a continuación la Hermana Jean Louise Bachetti, IHM, quien es la actual Directora del programa de Asociados, llevará a cabo los planes, y el programa de interacción de la IHM revisado con el del laicado.


Historia del Programa de Asociados

El día 5 de Noviembre de 2005 se llevó a cabo en la capilla del Centro IHM, una ceremonia litúrgica, formal que dio inicio el Programa de Asociados. La Hermana Mary Pérsico, presidenta de la Congregación de las Hermanas Siervas del Inmaculado Corazón de María, dio la bienvenida a Gloria Gavin, Jean Shields y Kieran Williams al programa de Asociados. Las tres nuevas asociadas se comprometieron a vivir los Evangelios abrazando los valores presentes en el Carisma del IHM, el amor incondicional de Dios para todos. Dándose cuenta de la llamada universal a la santidad y esforzándose por ser discípulos, la congregación prometió compartir oración, comunidad y misión en un espíritu de mutualidad. Como un río que fluye, las asociadas son la extención del carisma de las IHM y de su misión.

Tomando de la fuente de origen de su propia espiritualidad, los Asosiados, sin ser miembros de la comunidad, extienden a través de su estado de vida, el don singular dado por el Espíritu Santo a cada congregación conocido como carisma. A través de un misterio incomprensible, el carisma de gozo, amor, hospitalidad, y de desprendimiento personal, legado a la Congregación por los fundadores la Madre Teresa Maxis y el padre Luis Florent Gillet, han sido implantado en el corazón de Gloria, Jean y Kieran.

Maravillosamente, estos dones del Espíritu Santo, han hecho raíz, habiendo sido alimentados por las oportunidades de relación con las hermanas del IHM. Esta relación se formalizó en una Ceremonia de Bienvenida el día 5 de Noviembre. Las nuevas asociadas del IHM han captado el sueño de llevar el carisma más alla de los miembros de la congregación al buscar nuevas maneras de expresarlo para la vida del mundo.

Un pasaje del libro Encontrando un Tesoro, por Sandra Schneiders, IHM, muestra el centro de esta relación:
“Algunos simplemente están buscando algo más en su vida espiritual o se encuentran atraidos por el carisma particular o la espiritualidad de la Congregación. Otros vienen porque poseen una relación profunda, a través del apostolado o la familia, o una gran amistad con miembros de la congregación y desean una relación mayor y frecuente de esta solidaridad. Pero virtualmente en todos los casos, las personas buscan asociarse con comunidades religiosas porque desean crecer en la vida espiritual y asegurar en ellos una participación adulta y madura en la Iglesia para el mundo.”

En su búsqueda incansable por lo sagrado, a lo largo de sus vidas, Gloria, Jean y Kieran han seguido la corriente de la Gracia de Dios. Y ahora, llenas de fe, navegan en las aguas del gran sueño de Dios, haciendo algo nuevo para la congregación de las IHM a través del Programa de Asociados y las hermanas del IHM, que juntas reconocen este mutuo esfuerzo como el trabajo del Espíritu de Dios.

El Nuevo fenómeno experimentado durante estos días es el de que algunos miembros de laicos quieren participar de los ideales carismáticos de los institutos. Ello ha dado lugar al surgimiento de interesantes iniciativas y nuevas formas institucionales de asociación.

Estamos experimentando un autentico reflorecimiento de antiguas instituciones en familias religiosas e instituciones seculares. Si bien en tiempos pasados era especialmente el trabajo tanto de hombres como de mujeres religiosas, el crear, alimentar espiritualmente, y dirigir formas agregadas de laicado, hoy, gracias a un crecimiento permanente de formación del laicado, puede existir una asistencia mutua que puede promover un entendimiento de lo específico y la belleza de cada estado de vida.

Esta dinámica eclesial será de gran ayuda para la renovación e identidad de la vida consagrada. A la vez que el entendimiento del carisma se profundiza, nuevas formas de llevarlo a cabo serán descubiertas.

Referencia:
“Starting Afresh from Christ: A Renewed Commitment to Consecrated Life in the Third Millennium,” by the Vatican Congregation for Institutes of Consecrated Life and Societies of Apostolic Life

La Relación de las Asociadas: Extendiendo Nuestra Misión IHM
Escrito por Hna. Jean Louis Bachetti, IHM

Mientras asistía a nuestra reunión anual de estudios en Julio, una amiga muy cercana de nuestras hermanas mencionó hacia el final de estas sesiones con mucha alegría lo siguiente: “qué he hecho para merecer esto? Ella se refería a lo que consideraba su buena suerte de ser parte de esta conferencia que la Congregación programa todos los años. Como parte de un proceso de crecimiento espiritual y teológico, la profundidad y percepción del conferencista durante nuestros días de estudio, nos enriquecen y nos cuestionan mientras nos tomamos el tiempo de examinar y de renovar nuestra misión para ser claros y entendibles como testigos proféticos de la presencia de Dios en el mundo. Los conferencistas para estos dos días se encontraban llenos del Espíritu de Dios, el cual transmitían en las enseñazas evangélicas. Probablemente, pensé, como una mujer religiosa, que nosotros dábamos por hecho todas estas oportunidades de crecimiento espiritual que hemos tenido a lo largo de los años.

Nuestra educación, nuestra vida en comunidad, nuestra respuesta a nuestra vocación, nuestro carisma, son todos dones, dones que deben ser compartidos, y no reservados para nuestro propio provecho. Con esto en mente, quiero familiarizarlos con lo que está sucediendo en muchas congregaciones religiosas mientras buscan nuevas formas de relacionarse y de compartir el carisma y el esfuerzo de mantener a Dios presente en el mundo con su nueva forma de relación como asociados.

Existen en los Estados Unidos 27,000 asociados relacionados con congregaciones religiosas. Como un fenómeno en desarrollo, la realidad de asociados colaborando con mujeres consagradas a la vida religiosa por más de un cuarto de siglo ha sido un secreto bien guardado, nos hace ver Ellen O’Connell, S.C., Directora Ejecutiva de la conferencia de Asociados y Religiosos. (NACAR.) En aquello que ella cree es la realización de un sueño hecho realidad basado en el sentimiento intuitivo de que el Espíritu trabaja horas extras, con la gente de Dios al amanecer de un Nuevo Milenio, ella espera que, mientras sopesamos el número de asociados, y las múltiples formas en que se relacionan con la misión y el carisma de las congregaciones religiosas, descubriremos nuevas maneras en las que el trabajo de Dios puede realizarse.

La organización NACAR define el rol de asociados y la clarifica como una relación con los miembros de las comunidades religiosas de mutualidad y de vida nueva. Los Asociados son personas laicas, explica, que establecen un nexo con una comunidad religiosa y que siguen un proceso de desarrollo espiritual para conocer el carisma y misión de la institución. Si bien los Asociados no hacen votos como lo hacen los religiosos, si se comprometen a vivir la misión y el carisma de la institución religiosa en el estilo de vida laical al que pertenecen. De la misma manera, en este momento de la historia, cuando las congregaciones religiosas están preocupados porque el número de sus miembros disminuye, la misión y carisma de cada institución puede tomar cuerpo en los asociados como compañeros de misión. Como compañeros de misión, observa Joan Chittister, OSB, “ mujeres religiosas consagradas y personas asociadas necesitan una de la otra porque un verdadero compañero posibilita el crecimiento del otro.”

Si bien no se sienten llamados a consagrarse a la vida religiosa, uno puede preguntarse qué es aquello que atrae a una persona a una relación más cercana con las hermanas. Para algunas la relación se desarrolla y se convierte en una relación de amistad preciada; o, en otras ocasiones puede ser cultivada a través de uno de los ministerios que comparten. Existen aquellos que durante los años han mantenido una relación cercana con las hermanas que les enseñaron en el colegio. No obstante, ello empieza con un encuentro, con una atracción similar a la atracción del metal con el imán. Pocos de nosotros puedan que recordemos cuando existía un esfuerzo para mantener mujeres de congregaciones religiosas activas separadas, casi enclaustradas, distanciados “del mundo.” El Concilio Vaticano II cambió esto. El documento lo dice muy claro, que todos estamos llamados a ser santos por nuestro Bautismo, y que todos tenemos una vocación. El cómo vivimos nuestra vocación o llamada está determinada por nuestro estado de vida: Matrimonio, soltería, vida consagrada, o estado clerical. En un artículo de la revista América titulado “Que Escasez de Vocación / GAT Vocation Shortage” Russell Shaw enfatiza, “ Los Estados de vida Cristianos están llamados a ser complemento y a reforzar a cada uno, no a completarnos. (Marzo 29, 2004). Relativo a este entendimiento de vocación, está la noción de que solo sacerdotes y religiosos tienen una vocación. Si esa fuera la situación, entonces existiría una insuficiencia de vocaciones. Conscientes o no de ello, todos tenemos una vocación. Consecuentemente, todos nosotros en todos nuestros estados de vida, debemos continuar discerniendo como es que Dios nos llama a ser las manos, los pies y el corazón de Jesús en un mundo destrozado y llevarlo a cabo en comunión con cada uno.

Fieles a nuestra vocación personal, frecuentemente encontramos que existen momentos en los que nos sentimos perturbados en nuestras vidas, o lo que yo llamo tiempos santos de desasosiego, cuando anhelamos o tenemos hambre de algo más. Una emoción virtual del alma, el Espíritu de Dios en esos momentos, remueve los sedimentos de nuestras vidas complacientes. Probablemente es el llamado de Dios que nos compela, a aquello que Anthony Gittins reclama “no es estático, no es fugaz, final pero repetido, insistente, y variado.” Si nuestra vida no es estática o se paraliza por el temor, si nos mantenemos abiertos a las sorpresas del Espíritu renovador de Dios, entonces, ambos, religiosos y asociados pueden escuchar el murmullo sutil de la invitación dinámica de Dios, en el momento que se repite, es insistente, variado y claramente no finaliza. Respondiendo a la lozanía de esta nueva llamada, Asosiados y hermanas religiosas tendrán el poder de desafiar los lineamientos antiguos de separación con un ardor o deseo que reclame nuestra unión e igualdad en el Cuerpo de Cristo.

Reiterando la llamada a una vida nueva, la Hermana Mary Pérsico en nuestra Asamblea de Julio, comentó que “ nuestra reflexión teológica durante los dos años pasados, ha empezado a llevarnos a un sitial nuevo en la historia de nuestra comunidad, un lugar que nos llama a una transformación... que debemos ser transformados y transformar.” Yo confío que entretejidos en este proceso de transformación se encuentra la relación y el crecimiento mutuo que puede transpirar entre Asociados sin votos y las Hermanas que buscan una espiritualidad más profunda y una relación espiritual y compromiso con el amor redentor de Dios. Como la levadura en la harina, carisma y espíritu, se hacen presente en todo aquel que escoge compartir con nosotras nuestra vida en comunidad, hace posible el resurgimiento de nuestra santa influencia, expandiendo la misión de Cristo para que sea pan para otros, en la comunión.

Convencidos de que abriendo nuestro círculo de relaciones con los Asociados es el sueño de Dios para las IHM de Scranton puede convertirse en algo multifacético. Maravillosamente, nuestra afiliación con los Asociados tiene el poder de engrandecer y profundizar nuestro ministerio de construir el Cuerpo de Cristo a través del “enriquecimiento mutuo que surge del encuentro de personas que irradian la luz de Dios en otros ojos.” (Rolheiser,1999) Como lo hizo nuestra amiga en su entusiasmo y gozo durante los días de Estudio, nosotras como comunidad de mujeres religiosas, dándonos cuenta del valor de esta nueva relación con los asociados, igualmente exclamaremos, “Qué hicimos para merecer esto?”

Referencia:
Gittins, Anthony J., (1999). Reading the Clouds. Missouri: Liguori Publications.
Rolheiser, Ronald, (1999). The Holy Longing: The Search for Christian Spirituality. New York: Doubleday.


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Fecha de actualización August 30, 2007